miércoles, 20 de enero de 2010

¿Dónde están las llaves?


Imagen google

Como iba contando en la anterior entrada, en la actualidad vivo entre dos pisos, por lo tanto tengo que tener todo duplicado, cepillo de dientes, tónicos, cremas antiarrugas, folios, ordenador, flexo, azucar, aceite, ollas, sartenes, en fin, doble ajuar. Teniendo en cuenta que en la casa de mi padre también tengo muchos objetos personales, ahora me parece estar convirtiéndome en un ser tripartito.

Lejos de ser algo rutinario, me parece un tanto estresante, será porque estoy al principio y debo adecuarme a nueva cama, cocina, enseres... necesito hacer mío todo aquello que me circunda para estar relajada y ésto requiere un tiempo.

Es como con el tema de las llaves. Mi llavero pesa más que el perchero de una entrada de discoteca de moda. Tengo un manojo de llaves tal que paso un par de minutos frente a la entrada de marras dilucidando cuál es la correspondiente a cada puerta.
Llaves de garaje, de puerta principal, de azotea, de buzón, de terraza comunitaria, de trastero. Oigan, hay que estudiar y todo para conocerlas en profundidad.

A todo ésto hay que añadir, que las principales de sendos pisos son idénticas. Sí. Cómo lo oyen. Igualitas. Ando estos días intentando aprenderlas, ya sé que podría ponerlas en un llavero diferente, pero conociéndome como me conozco, las confundiría, y me vería a altas horas llamando al timbre, molestando, diciendo aquello de: "¿Dónde están las llaves, matarilerilerile...??"

Y os aseguro que no estarán en el fondo del mar, estarán en cualquier mochila, bolso, monedero, bolsillo, cajón, de cualquiera de los pisos frecuentados por mi.

Esta reflexión de bolsillo -hablando del tema- la hago para comprobar cuantos trastos, objetos, accesorios necesitamos para el día a día, la mayoría innecesarios. Pero ¿quién es la guapa en soportarse sin crema hidratante, pintalabios, espuma moldeadora, mascarilla capilar y secador?

La culpa de todo la tiene el que nos sacó del paraíso allá por un siglo que no recuerdo.
¡Quién fuera Adán y Eva en sus años mozos!
¡Quién!!


Capitana Beatrice

miércoles, 13 de enero de 2010

¿Qué quieres de tapa?


He alquilado una habitación en un piso de estudiantes precioso, luminoso, cuya zona me gusta bastante -hay cientos de bares de tapeo, una librería enfrente, una tienda de dulces y bollos, ummm, y la puerta de entrada está junto a una coqueta placeta, así mea la perra más cerca- y estoy francamente contenta.
Eso no significa que haya dejado el Home Sweet Home, ahora tengo piso en la Vega, piso en el campo, piso en la playa, y piso en la ciudad. Ya sólo me falta uno en la Sierra y otro en la Luna, aunque me temo que el único de mi pertenencia es éste último.

Medidos los pros y contras de semejante hazaña realizada por ésta que suscribe, decidí que era la mejor opción para afrontar la dichosa agorafobia de la que soy impresa. Y digo impresa, porque alguien me la editó tiempo ha. Y no diré más, ya que como me conozco, al final daré la dire de este blog y acabará enterándose el autor de mis fobias.

Desestimado por el momento lo de coger el coche, el autobús se alarga como un cienpies empecinado en enroscarse más sobre sí, obviando que el tiempo lo conducen los minutos y que éstos no son ajenos a los segundos, y a su vez las calles acampan a sus anchas cada vez más laberínticas y segmentarias de tal modo, que como si se tratase de un caracol, el autobús transita sobre sus propias ruedas las mismas calles varias veces y sin dejar huella, además.

Dadas así las cosas, me he visto en la obligación de vivir en la ciudad -por aquello de no pasar el día girando sobre mi misma en un autobús que se retranquea porque le sale de sus llantas y del mismísimo carburador- y alquilar una habitación en un piso de estudiantes.

El tema pinta bien después de todo.
Os seguiré contando.

¡Hasta otra!


Capitana Beatrice

Hubo un tiempo que...


Hola a todos,

Hola a todos en el caso de que alguien me lea, claro.
Escribir sin saber si alguien te leerá, me da una especie de alas, de cosquilleos aleteados en el diafragma que he de reconocer me encanta. Me siento más libre, más relajada, y toda presión blogosocial se ausenta por las esquinas de este receptáculo llamado ordenador.
Frente a la pantalla, soltando adrenalina a golpe de tecla, me descubro como alguien inquieta, a quién le cuesta pasar a la acción debido al gran batiburrillo que se alza entre mis neuronas pretendiendo hacer la tortilla sin previa batida del huevo.
Y éso no puede ser. Hay que ser ordenada, metódica, coherente, blablabla... gilipolleces.

Creo en el instinto creativo, como punto de inflexión, en el arrojo, en el impulso sostenido en la idea preconcebida -eso siempre- y, hasta ahora me han dado resultado esas agujetas que se calzan encima del ombligo cuando el afán creativo se apodera de mí.

Pues eso, como iba diciendo y como nadie me lee -cuando quiero ser leída posteo en otros blogs más conocidos- la inquietud es un arma de doble filo. Por una parte consigue que los latidos del corazón se conviertan en acordes melodiosos cuando una idea entusiasma y por otra dispersa la atención en tantos sentidos como agujas de reloj decimonónico estropeado por el cuco atrofiado y que no cesa de asomarse a la palestra dando tanto por saco como por cu**, por cucu, por cucuuu.

Siguiendo con la segunda idea -o tal vez es la principal, qué más da- me gusta no ser leída en ocasiones. Sé que es una tremenda incoherencia ejecutar esa afirmación y escribirla en un blog. Me consta, pero aún no he acabado lo que quería expresar.
Me gusta no saber si alguien me leerá, sobre todo que no habrá ningún tipo de compromiso blogoriano si lo hacen, y me gusta echar un pulso a mi capacidad de emprender de nuevo desde cero nuevas travesías.

¿Quién llegará esta vez?
¿Alguien me dejará un comentario porque sí, sin más, porque tope con esta bitácora y algo llame su atención?
¿Volvería a escribir con plena libertad?

En ocasiones hay personas que relegan el papel protagonista de sus propias vidas para elevarse como unos meros espectadores de la vida ajena, supongo que en un acto inconsciente de trasvase emocional demasiado duro y complejo para ser admitido en primera persona. Pero nosotros no somos títeres de feria -nosotros los que decidimos contar las cosas tal y como discurren en nuestra vida o en nuestra imaginación- nosotros escribimos cualquier cosa que se nos ocurre, y ese día el estado de ánimo puede afectar tanto al receptor como al emisor, y nada más. Punto y pelota. En cualquier caso: ¡Sálvese el que pueda!

En líneas generales, no puedo quejarme, mi trayectoria por blogueland ha sido satisfactoria, positiva, sana, productiva, edificante. Pero siempre hay un pero, y ése me frena, y no me hace ni puta gracia. En fin, todos habremos cometido errores parecidos en algún momento.

Ya está. No toco más el asunto.
¡Hasta otra!

Capitana Beatrice



viernes, 11 de diciembre de 2009

If...






Imagen by etheralwinter



Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo eres comprensivo con sus dudas;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no tratas de engañar,
o siendo odiado no das lugar al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría...


Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...


Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto la voluntad que les dice: «¡Continuad!».


Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más,

¡ Serás un hombre, hijo mío!


Rudyard Kipling


Typography: IF by Rudyard Kipling from George O Horne on Vimeo.






domingo, 22 de noviembre de 2009

Hay que ver toda la luz: ¡Toda!







Si total, que te cuesta, en vez de ser pesimista, negativo, ver la botella medio vacia,
¿por qué no le das la vuelta a todo?
Empieza por creer que eres capaz de conseguir ser optimista.
El resto vendrá por añadidura.
Una persona optimista siempre piensa que todo lo que le ocurre forma parte de su aprendizaje,
lo convierte en experiencia y lo transforma en oportunidades para crecer.

¿A qué estás esperando?

Toda emoción comienza en el pensamiento. Cambia éste y automáticamente variará la emoción.

¿No me crees?
Prueba
Dale al play



Capitana Beatrice

Frutas Voladoras


"Entender las ideas que os propongo a continuación
es sencillo, pero llevarlas a la práctica no lo es.
Os aviso para que no os ocurra como al buen hombre que,
a los pocos días de gastarse sus ahorros
en comprar un piano,
se quejaba descorazonado:
"¡Eso de tocar el piano no funciona,
yo lo he tocado con mis manos
muchas veces y no suena a nada!!"


Imagen by zewlean


El problema no consiste en fracasar, radica en no intentarlo.

Compruébalo y te sorprenderás;
las pequeñas derrotas derivan en una gran victoria.


Capitana Beatrice

jueves, 12 de noviembre de 2009

Buscando entre tonalidades







*No hay mayor certeza que la ofrecida por la Duda

Capitana Beatrice





Manos a la Obra

"No se intentaría hacer nada si antes se tuvieran que superar todas las objeciones posibles".
Paula F. Eagle

"Mi vida no tiene propósito, ni dirección, ni finalidad, ni significado, y a pesar de todo soy feliz.
No lo puedo comprender.
¿Qué estaré haciendo bien?
Charles M. Schulz

Pintando bucles de teclas con letras

Pintando bucles de teclas con letras
Pinta la vida a tu antojo
Puedes si Piensas que Puedes

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